Esclavitud

martes, 11 de agosto de 2009

 

Todas las mañanas sigo siendo esclavo del yo muy interno que me susurra desde dentro "seguí durmiendo, todavía hay tiempo, ¿qué es lo peor que puede pasar?" de quien desconfío horrendamente, pero -siempre- tiene razón. A pesar de escucharlo y, a mi muy pesar, hacer lo que me dice, termina teniendo razón. Había suficiente tiempo. (En general cuando tengo que hacer alguna tarea y me quedo durmiendo, sólo para descubrir que en la tarde la profesora que debía pedir esa misma tarea no se presenta, o no las solicita.) Bueno, en realidad soy esclavo de esa y de tantas otras cosas dentro de mí. Algunas, fuera de mí.

Hoy tenía razón nuevamente. Me desperté lo más tarde posible (unas cuatro horas más tarde que la hora en la que originalmente había programado mi despertador), decir a qué hora sería de mal gusto, pero digamos que estudié solamente lo suficiente (¿una hora?) para mi única previa que debía rendir hoy. ¿El resultado? Aprobé. No sólo eso, sino que me siento muy conforme por haber podido "dormir como un tronco" desde las 4 AM.

Sí, está bien, tal vez mis horarios no sean del todo los más responsables... pero sí son bastante efectivos, he de recalcar.

A pesar de eso, yo quería levantarme temprano. Pero soy un esclavo de ese sentimiento que primero me lleva hacia la cama, y luego alterna las horas de mi despertador cada 30 minutos.

Así como incluso en la actualidad somos esclavos de varias cosas. Muchas veces por propia voluntad. Esclavos de personas a las que servimos, esclavos de nuestros impulsos, esclavos del sueño, del sexo, del próximo release de Bleach (ústedes saben que lo son). En mi caso, puedo exceptuar eso último, jamás seré esclavo de la ficción (por eso no me someto a la religión).

Es una dependencia y una obsesión un tanto insana, pero estamos todos bastante insanos en la actualidad. De hecho, he dejado de creer en la psicología definitivamente, y me inclino por ramas más REALES de "ese tipo" de ciencia (la antropología y la sociología por ejemplo). Esta susodicha no cree en la sanidad; todos tenemos un trastorno distinto, y no apunta a curarlos sino a controlarlos (i.e. cobrarte varias sesiones a lo largo de toda tu vida). De cualquier forma, los terapeutas sólo te dicen cosas que cualquier persona con más de dos dedos de frente podría decirte, -si no fueramos tan individualistas y nos importaran tus problemas cuando no nos estás pagando-. Algún día se descartará como se descartó la frenología, o las pruebas de las manchas (test de Rorschach). Ugh, depender de un terapeuta es incluso más triste que mis ejemplos anteriores. Al menos el psiquiatra te medica "para que se te quite lo loco". La relación con el terapeuta o el psicólogo es... poco más que un amigo por dinero. Donde lo vas a ver en privado. Una o dos veces a la semana. Por una o dos horas. (Hm... ¿ya ven a qué otro "oficio" se parece?)

Pero hoy, siento un poco más de libertad. Me liberé de la "esclavitud psicológica" que me significaba esta previa. Y así, sin incurrir en adherir cosas a este wall of text, los dejo por ahora con la simple reflexión:

"El más libre de todos los hombres es aquel que puede ser libre dentro de la esclavitud." ~François De Salignac De La Mothe Fénelon (1651 - 1715)

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