A veces el mundo es bastante juzgamental en cuanto a cosas que no les son pertinentes, y no sólo eso sino que recurren a infantilísimas nociones como la de "repetir lo que el resto afirma" a modo de sonar cuasi-inteligente en un mundo donde la inteligencia no se encuentra en la mayoría, sino al contrario: en una minoría muy bien oculta entre las masas de ignaros. Y una de las tendencias progresistas pseudo-psicológicas actuales (todo el mundo se cree psicólogo, aún sin saber qué es realmente un psícologo) es afirmar, ante la vista de cualquier señal de dedicación a un área o persona en particular, que estás "obsesionado." Palabrilla la cual lleva un contexto más que negativo. Obsesionado, adicto, "vicioso", etc. ¿Exactamente desde cúando la dedicación y exclusividad se volvió algo negativo? ¿Y hasta dónde se dibuja la línea entre lo sano y lo enfermizo? Desarrollaré al respecto.
La sociedad actual, post-fordista como todo buen estado capitalista que se precie de serlo, tiene una atracción por la pluralidad mucho mayor que las civilizaciones pasadas. Especialmente nuestra generación. Entablamos demasiadas actividades diversas; probablemente tenemos, la mayoría, al menos dos idiomas, si es que no estamos desarrollando un tercero o cuarto, nos entregamos a más de una de las ramas del entretenimiento, prácticamos varias habilidades o destrezas personales, contamos con un grupo de amigos amigos bien variado que cambia constantemente... y -otro- grupo más de amigos que es más firme y permanente. Todos somos escritores, hasta los que no saben escribir, todos somos modelos, hasta los más feos, todos cocinamos, hasta los que ponen los "pattys" en la plancha y a eso le llaman cocinar; todos tenemos de todo. Sabemos lo básico a más de un instrumento, a más de una cultura, y nos gusta hacer varias cosas a la vez. Nos gustan varias personas a la vez. Es un mundo muy pluralista atrapado en las garras del progresista multi-task. Hoy en día somos todos multi-taskers y ya está siendo asimilado. La variedad es buena. Cantidad sobre calidad.
Y, ¿en cuál de todas estas áreas somos realmente buenos? Una o dos, con suerte. Pero está bien, porque "estamos aprovechando el tiempo," "viviendo la vida al máximo," "experimentando," y otras excusas similares que también he usado como justificación y justificatorio. La realidad, es que las personas de generaciones anteriores, viviendo en un mundo un tanto menos globalizado, y estando tan aburridos y faltos de entretenimientos tan diversos como los actuales como seguramente estaban, se dedicaban. Tenían dedicación a pleno. A sus actividades, a sus novios, a sus novias, a sus mejores amigos. Y ahí están las personas más talentosas, más destacadas. Las que no se conformaban con un poco de todo, sino con todo de poco. Para ellos, bien podríamos ser mediocres. Pero nosotros somos mayoría y no lo vemos así.
La dedicación es una virtud que muy pocos tienen hoy en día, y que tienen que soportar todas las vacías opiniones ajenas al respecto. Lo envidio, son la gente más talentosa. Los mejores en sus campos. Nuestros campeones mundiales. La diferencia entre obsesión y dedicación es el éxito. Se ganaron el derecho a no ser juzgados por su dedicación.
¿Y qué si amo a una sola persona, con toda mi alma? ¿Por qué debería hacerla a un lado y buscar un reemplazo? Me alegra mucho pasar todo el tiempo que puedo con ella, y darle todo lo que puedo a ella, y tener esa dedicación... esa energía, esa concentración de pensamientos, en ella. Incluso dejando de ver a todo el resto, la preferiría. Y esa dedicación, se etiqueta como "obsesión," volviendo todas esas intenciones de dar todo de sí, en algo incorrecto. Hoy en día es mucho más fácil recurrir a la cobardía de dar poco y nada. Parejas inexpresivas, muros de piedra inertes incapaces de cambiar una sola expresión, excepto cuando están en privado y tienen sexo vacío y justificatorio, para justificar aquella relación; que se dejan de lado, que no demuestran, que viven pensando que el amor "se sobreentiende" cuando lo único que se da a entender es la ausencia, la carencia. Una palmada en el hombro no es igual de bueno que, entre lágrimas, un cálido abrazo acompañado de un muy sincero y profundo "te amo" de una persona que se -dedica-. Obsesión se queda corto. La obsesión es hacia objetos, cuando tenés una persona, o un ideal de persona que aún no llegó, completamente "objetificado." Eso es obsesión. La dedicación y calor, y pensamientos que uno dedica a alguien más se merece algo mejor. Quien no te objetifica, sino que siempre te vió como persona, y ama tu compañía y se visualiza a sí mismo en un futuro realmente juntos. Capaz de hacer cualquier cosa, pero siempre evitando dañarte. Alejándose cuando es necesario, estando ahí cuando tiene que estar, pero siempre pensando en lo mejor en cuanto a vos.
Yo no estoy obsesionado. Estoy entregando mi ser, poco a poco, a alguien que sepa hacerlo sentir mejor que lo que yo podría. Que nadie más podría.
Todo esto viniendo de alguien con "desorden obsesivo compulsivo." Gracias a los cielos que ya no creo en la psicología.
martes, 11 de agosto de 2009
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1 comentarios:
Sé que me quedaré sin adjetivos si intento describir lo que me provocan tus escritos. Así que sólo diré que me agradan muchísimo.
Y que espero poder leer mucho más.
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